LOS HABITANTES DEL REINO DE LA NOCHE ETERNA

Los vampiros; los gelidos; los bebedores de sangre; los no-muertos; los seres de la noche; los eternos; los inmortales. Los "monstruos" que tanto temian los humanos des del principio de los tiempos y que ahora creen meras fantasias. Ellos son los que un día serán los dueños y señores de este mundo canviante y harán que la noche sea la reina de sus vidas.

29 septiembre 2013

The angels of darkness - 6

Abrí los ojos de par en par, disipando las horribles imágenes que se habían instalado en mi mente, mucho me temía, para el resto de mi vida. Mientras, solté todo el aire que había retenido para retomar la respiración entrecortada por culpa del terror.
Con manos temblorosas tanteé el supuesto camino a casa entre el espeso bosque. Andaba medio enloquecida, sin tener cuidado de donde pisaba, perdiendo el equilibro y recuperándolo apoyándome en los arboles, mientras estos, con sus quebradiza ramas, me sollaban las manos y los brazos. Me desgarré la camiseta cuando intenté escapar del doloroso abrazo de una zarza que se había interpuesto en mi camino y que yo había ignorado inconscientemente. Pero seguí andando.

Convertida en un alma en pena, llena de suciedad y arañazos ensangrentados, anduve por el bosque mas allá del mediodía. Para entonces los rayos de sol ,ya anaranjados, se colaban entre los troncos de los arboles, cegándome y haciendo que mi abance fuera mas lento y torpe, si cabía.
Tenia la boca pastosa y la garganta seca, aunque lo hubiese deseado no podría haber articulado una sola palabra. Mi estomago protestaba, gruñía insolente a pesar de la precaria situación, en todo el día no había comido mas que unas chocolatinas y de eso ya hacía más de cinco horas como mínimo.
La comida. Me había saltado la comida con mi madre y mi hermano. Seguro que ella estaría enfurecida cuando llegase.

[···]
Ese día había llegado de madrugada después de pasar todo el día con Deamon, cuando aun estábamos juntos. Por la mañana había salido por la puerta sin hacer ruido para no tener que dar explicaciones, y cuando volví me encontré a una enfurecida madre, con las uñas mordidas de los nervios y los ojos rojos de llorar.
Su voz llego a mis oídos, empezando como un susurro entrecortado, que subía y subía de tono, llegando a ser gritos de furia , de desesperación y luego de nuevo esa furia susurrada.
" Cuando yo y tu hermano no estemos en tu vida, cuando ya nadie se preocupe por ti ... entonces, ¿A quien harás de sufrir largas horas con tu injustificada ausencia? ¿¡A quien acudirás cuando los problemas te acechen!? ¿¡Quien te querrá!? Cuando no tengas donde caerte muerta ... ni a nadie que llore tu perdida ... ¿Que harás? "

Esas fueron las palabras mas duras que jamas me había dicho mi madre. La crueldad, mas amarga e intensa que jamás había visto, se había asomado por detrás del dolor en su mirada. Esa madrugada algo se rompió en su interior, para ella, ya no eramos madre e hija.
[···]


Las lágrimas corrieron por mis mejillas, sosegadas y apacibles, aligeraron la pena de mi corazón.
El amor y comprensión de una madre jamás podrían ser reemplazados, pero llorar calmaba el desazón que me recorría desde esa madrugada.

Como no tube la ocasión de conocer a mi padre, mi madre desde el principio fue el único centro de todos mis universos. Era ella la que me arropaba todas las noches, con la que pasaba las horas a la luz de las velas cuando el cielo se oscurecía y aparecían las aterradoras tormentas de otoño. Era la única persona en la que confiaba para contarle todos mis secretos mas secretos. No existía nadie que me impresionara y quisiera mas que ella.

Pero a medida que crecí el cuento de hadas se fue decolorando, perdió su brillo. La bella historia se deformó, perdiendo su aspecto original, hasta llegar a parecer una pequeña pesadilla.
Pero nada ocurre de repente, y yo tuve mucho que ver con ese deterioro.

Yo misma había sido la culpable de que mi madre se alejase de mí. Fui yo la que dejo de hablarle, de darle un abrazo de vez en cuando, de sonreirle cuando  nos cruzábamos por casa. Esas pequeñas cosas fueron el principio del fin.
Al principio, a pesar de que ya no actuaba como su hija, a pesar de que me comportaba como si no existiera, ella seguía sentándose conmigo a la hora de comer, tal vez con la esperanza de conseguir salvar nuestra relación. Aun sin oír ni una sola palabra dirigida a ella, ella había sido incapaz de echarme de casa.

Al fin su paciencia se agotó, la pequeña llama de esperanza que albergaba en el centro de su corazón se ahogó. Y ese fue el detonante, que hizo de esa madrugada, una como cualquier otra, un punto de inflexión en nuestras vidas.









Aquí tenéis la sexta parte de una historia que, poco a poco, va tomando forma. Espero que la disfrutéis, a pesar de ser un poco triste.

A veces se dice: "De buenos vientres han nacido malos hijos".
Pero en ocasiones los hijos tan solo son corrompidos por los deseos de unos padres que, creyendo que hacen el bien, no piensan en como afecta a esas pequeñas personitas, tan vulnerables e influenciables.
Ahí lo dejo.

Muchos mordiscos para todos!