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27 mayo 2018

The angels of darkness - 25

Tras el desagradable incidente con Velkan y sus posteriores disculpas, sus visitas a mi habitación y los paseos por los jardines se volvieron más frecuentes. Nos veíamos a diario.

Yo seguía recelosa, por mucho que Velkan se esforzara en llevar las conversaciones por derroteros agradables, seguía sin contestar mis preguntas de qué hacía allí y porque me mantenía presa.

Pero puesto que los días y semanas seguían pasando sin que nada cambiara, decidí mantener esa tregua que habíamos pactado para no volver a estar encerrada día y noche en la lujosa habitación.
La situación no era la ideal, preferiría estar con mis amigos y los pocos familiares que me quedaban, pero dentro de las posibilidades que realmente tenía, me aferré a la semi-libertad que Velkan me iba proporcionando a medida que pasaban los días.

Y mi buena conducta se vio recompensada.
Un día como cualquier otro Velkan me hizo una visita, nada extraordinaria sino fuera porque me dijo que tenía que trasladarme.
Así, sin previo aviso, me encontré viviendo en una casita perdida en medio de los jardines de la mansión.

Me extrañaba que nunca la hubiera visto, estaba bastante segura que habíamos paseado por esa parte de los jardines en múltiples ocasiones. Si hubiese estado siempre allí la recordaría puesto que parecía un palacio en miniatura.

Parecía hecha a propósito para acogerme a mí y nadie más que a mí. Todo en ella parecía hecho a mi medida, aunque si me preguntaran nunca lo admitiría, me encantaba ese palacete dulce y aniñado, de colores pastelosos. En cuanto lo vi me enamoré. Todo en el me tenían prendada, desde la cama con dosel con mullidas almohadas hasta la pequeña cocina repleta de moldes para hacer tartas y galletas.

Era absurdo que me gustara tanto todo aquello, era todo lo contrario a mi vida antes del secuestro. Jamás había cocinado nada más complejo que unos macarrones con salsa de bote y mi habitación no tenia tanto color desde que cumplí los 10 años. Pero todo aquello era tan desconcertante como maravilloso.

Por fin empezaba a sentirme libre.
No tenia sentido que, tras todo lo que había vivido en el último año, pudiera sentirme tan bien. No estaba muy segura de donde provenía esa sensación, tal vez era porque estando allí aislada del resto del mundo había podido olvidar o al menos no pensar en lo que le había ocurrido a mi madre. Si no estuviera en ese paraíso represivo, en esos mementos me encontraría aun más sola en casa de mis difuntos padres. Porque aunque tenia a mi hermano y a mis amigos del grupo de metal, todos habían seguido con sus vidas, tenían obligaciones que estaban por encima de cuidar de una pobre desgraciada que no era capaz de seguir adelante. Estar encerrada me había proporcionado preocupaciones menos dolorosas que el duelo.

Lo malo de aquella situación era que, a pesar del tiempo que llevaba allí, no había sido capaz de encontrar respuestas a mis preguntas. Ni siquiera a las más básicas como: ¿Donde estaba exactamente? ¿Quien era Velkan? o ¿Que implicación y motivación tenia Wesley, mi antiguo amigo, en todo aquello?

Era frustrante no conseguir ni la más mínima información por parte de Velkan, pero aun peor era no saber si alguien me había echado en falta y si me estaba buscando.
Tal vez había permitido durante demasiado tiempo que Velkan me distrajera con toda la belleza de aquel lugar y los momentos relajados que habíamos compartido.




11 mayo 2018

Inexistencia

Tal vez sea pasado.
El momento ya se fue, huyo despavorido.

O tal vez nunca existió.
Todo fue una ilusión, un espejismo... el delirio de una mente enfermiza.

La duda fue sembrada hace tiempo y por fin recojo los frutos.
Algún indeseado destrozo mi sueño.

Quisiera saber si seguir luchando por ello o dejarlo morir en paz.
Que desazón, el que siento en mi interior.

Quien sabe si todo esto alguna vez tubo sentido.
Ni siquiera ahora lo sé.


03 noviembre 2017

The angels of darkness - 24

LACEY:
Con un nuevo amanecer llego la calma, como un bálsamo para mi corazón. 
Paró las lágrimas silenciosas que habían sustituido los ruidosos sollozos.
Y dejó mi mente en blanco, reticente a volver a la realidad.


VELKAN:
Detestaba profundamente lo lento que iba todo, cuando creía que había algún avance ella conseguía sacarme de mis casillas y que,yo mismo, lo echara todo a perder. 
Supongo que ese era uno de sus muchos dones, conseguir que los demás sabotearan sus propios planes sin que ella tuviera que esforzarse por conseguirlo por sí misma.

Viéndola por la pantalla de las cámaras de seguridad, echada en su cama, naufragando entre el sueño y la consciencia, parecía incapaz de cabrearme tal como hizo la última vez que nos reunimos.
Ese día consiguió alterarme hasta tal punto que le mostré el temor que de vez en cuando acudía a mi mente: ¿Y si jamás conseguía lo que deseaba de Lacey?
El tiempo que costara conseguirlo también me preocupaba, en otra situación no sería un problema, ni siquiera si tuviera que esperarme durante años pero en esos momentos todo era muy distinto. No había tiempo para estupideces.

A pesar de que habían pasado dos días desde que perdí los papales y dejé fuera de combate a Lacey, seguía reprochándome a cada instante la falta de autocontrol. Si no era capaz de mantener la calma ante las estúpidas réplicas de una simple adolescente, no conseguiría sobrevivir a lo que se me echaba encima. 
El tiempo apremiaba y mi negligencia no hacía más que empeorar la situación.
Tenía que ir a verla y arreglar las cosas.


LACEY:
En algún momento de esa mañana el sueño había vencido mi reticente consciencia y me había quedado profundamente dormida.
Al despertar lo primero que vi fue, de nuevo, ese color ámbar que empezaba a detestar: el de los ojos de Velkan.
Estaba sentado a los pies de la cama, como si fuera lo más normal, como si la última vez que habíamos hablado no me hubiese amenazado y aterrorizado hasta el punto de hacerme perder la cordura.
Supuse que le debía divertir lo fácil que era aterrorizar a una insignificante niña llorona. Me daba hasta vergüenza mirarle a la cara después de haber sucumbido tan fácilmente al miedo, ya no sería capaz de plantarle cara con la misma firmeza que dos días antes.

De reojo y deseando que no se diera cuenta, lo miré. Su expresión era extrañamente dulce, parecía relajado aunque se notaba que se esforzaba por parecerlo.

- Quiero ofrecerle mis más sinceras disculpas. El otro día fui descortés con usted y mi reacción fue desmesurada. Por favor acéptalas e intentemos construir una relación cordial y más respetuosa.







Aquí está la nueva entrega de ''the angels of darkness". Esta vez podremos entrar en los pensamientos de Velkan, aunque muy superficialmente. 
Espero que os guste.
Y siento la tardanza, parece que por más que lo intente no consigo publicar de manera regular...
La verdad sea dicha, ultimamente tengo en la cabeza otra historia... además de mil y un relatos cortos de temáticas variopintas, aunque no se si publicaré en este blog ninguno de estos escritos.
Bueno, ya se irá viendo :)

¡Dulces sueños y muchos mordiscos!

07 marzo 2017

The angels of darkness - 23

Caí inconsciente. No recuerdo nada a parte de sus ojos y de las pesadillas que los prosiguieron.

Volvieron a mi mente los macabros escenarios de los asesinatos acontecidos en el pueblo. Esos recuerdos que había conseguido reprimir durante las últimas semanas. Las horribles imágenes que había desterrado en un abandonado y oscuro rincón de mi mente, habían vuelto para atormentarme una vez más. Y esta vez eran más nítidas de lo habitual.

Aunque era consciente de que me revolvía intentando escapar de los recuerdos, no era capaz de despertar, de abrir los ojos y huir de las pesadillas. Estaba atrapada en el brazo del sueño profundo.

Me asaltaron las mismas emociones que cuando encontré el cadáver en el altillo de la mansión. Mi mente se enturbió por el efecto del pánico. Un sollozo entrecortó mi respiración y el sabor a podredumbre volvió a mi boca. De nuevo mis manos estaban pegajosas, manchadas de sangre.

Con los ojos vidriosos volví a ver el cuerpo de pálida piel tendido encima de la mesa, su perfección solo perturbada por unos profundos cortes por los que borboteaba la sangre más roja que jamás había visto. Una brazo sobresalía de la mesa, dejando colgar la esbelta mano de uñas en carne viva, casi arrancadas por completo durante la feroz lucha por sobrevivir.
El largo cuello de cisne no llevaba a ninguna parte, puesto que la hermosa chica había sido decapitada. No era un corte limpio, estaba formado por un conjunto de profundo tajos que dejaban ver el hueso, astillado, diseminando sobre la cada vez más podrida carne, pequeños fragmentos de refulgente blancura sobre el destrozo carmesí.

Mis sollozos eran cada vez más fuertes y, por momentos, mi respiración más escasa.
Y entonces cambió el escenario.

Ahora me encontraba en casa. El salón estaba patas arriba, los libros cubrían el suelo de delante de la estantería. Fuertes rachas de viento entraban por la puerta que daba al patio trasero, que se encontraba abierta de par en par. Una vez más recorrí ese tramo de pasillo, con el corazón en un puño a pesar de saber que me esperaba al final. Di un último paso y me planté en el porche trasero. 

De nuevo estaba contemplando lo que más temía en este universo.

No podía ver su rostro porque estaba echada boca abajo sobre la hierba del patio, que seguía mojada por la lluvia que había caído ese mediodía, pero sabía que era ella. Su pierna derecha estaba doblada en un extraño ángulo. Su brazo izquierdo extendido por delante de su cabeza, con los dedos estirados en un intento inútil por coger el móvil que se encontraba a medio metro más allá. Su cuerpo estaba retorcido en un último intento de escabullirse.

Era extraño y doloroso contemplar su pelo, siempre inmaculado y perfectamente recogido en una trenza, ahora revuelto y bailando al son del enfurecido viento, que, de vez en cuando, dejaba ver su cuello lleno de magulladuras.

Pero, como esa tarde, no soy capaz de dar un paso más para acercarme a ella, arrodillarme a su lado, apartarle el pelo de la cara y acariciar su fría mejilla. No soy capaz de susurrarle al oído, por última vez, lo mucho que la quiero.
No encontré la fuerza necesaria para hacerlo y siempre me recriminaré por ello.

Y al fin, en un mar de lágrimas y con el cuerpo dolorido de tanto estremecerme, desperté.

Estaba de nuevo en mi habitación, sobre la cama de sabanas revueltas y almohadas empapadas por mi llanto. No me moví, tan solo me quedé allí echada sin poder parar de llorar, luchando por seguir respirando entre los sollozos que desgarraban mi pecho.






Aquí tenéis un nuevo fragmento de la historia.
Espero que os guste aunque sea un tanto oscura.

Como siempre... ¡Muchos moriscos!


06 marzo 2017

The angels of darkness - 22

Inspiré profundamente y sentí como si hubiese estado conteniendo la respiración.

Velkan, que había permanecido en una posición relajada todo ese tiempo, ahora parecía tenso. Se puso en pie con un movimiento ágil y andó hacia mi con paso decidido pero pausado. No apartó su mirada de la mía mientras avanzaba, ni siquiera cuando se plantó ante mi, rostro frente a rostro, con su nariz a escasos centímetros de la mía.
Sentía su aliento sobre mi rostro pero no retrocedí ni un paso, en parte porque no me sentía capaz de moverme sin que en un momento u otro me fallaran las piernas y por otro lado porque no quería parecer intimidada por su cercanía. Con él todo era un juego de estrategia, si vacilabas una vez, estabas perdido.

Tardó en hablar, lo que a mi me pareció una eternidad, pero cuando lo hizo me sorprendió su tono de voz. De repente sonaba brusco, enfadado, desprovisto de la caballerosidad que lo caracterizaba a pesar de que seguía hablándome de usted.

- Si no la necesitara, señorita Lacey, sería un buen conejillo de indias con el que experimentar. Y creame cuando le digo que no le gustaría participar en los experimentos que tengo en mente.

Esa afirmación, junto con lo que me transmitió su mirada, me turbó profundamente. Había algo aun más oscuro que su amenaza oculto detrás de cada palabra, algo que caló hondo en mi interior, algo que consiguió sacudir cada terminación nerviosa de mi cuerpo, provocando que mi visión se enturbiara por unos instantes y que un sudor frió me empapara la espalda. La garganta se me cerró, aunque hubiese querido no habría podido pronunciar palabra, pero tampoco me parecía sensato contestar a la clara amenaza que me había lanzado Velkan. No quería averiguar si tenia razón sobre mis gustos a la hora de realizar experimentos.

Aparté la mirada de la suya, fijándola en una estatua de mármol que había en la lejanía, intentando recuperar el control de mi mente enajenada y de mi corazón desbocado, que retumbaba en mis oídos.

Él acercó aun más su rostro al mio. Pegó su boca a mi oído y me susurró a pesar de que aun no era ni medio día:

- Buenas noches, querida.

Nada más oír aquello me invadió la sensación de caer al vacío y, mientras me hundía en la oscuridad, lo último que vi fue su mirada perturbadora.







¡Ya os lo dije que iba a publicar muy pronto!
Hoy tenia ganas de escribir y es que a de más, escuchando Apocalyptica, es difícil que no me venga la inspiración.
¡Aunque creo que escuchando su música la historia siempre se vuelve más dramática y oscura!

Bueno, espero que os guste.

Miles de mordisquitos  y....

Buenas noches.


05 marzo 2017

The angels of darkness - 21

- Esta bien, mi nombre es... Velkan. - Dijo sin ganas pero con cierto tono orgulloso -. ¿Ya está más tranquila? - Hizo una pausa teatral y prosiguió con su monologo -. ¿Se da cuenta de que, aun cuando le he dicho mi nombre, no sabe nada de quien soy o de donde esta? Debería pensar más en que preguntas son importantes, para enfocar sus esfuerzos y conseguir una información que realmente le sea útil. Pero cada cual es dueño de su tiempo y de que decide hacer con él...

No se como lo hacía pero cada vez que abría esa bocaza suya, me hacía reflexionar, incluso replantearme seriamente, sobre como podía ser que no hubiera caído en la cuenta o sobre como rebatir sus ultimas palabras sin parecer la mocosa que en realidad aun era.

Sí, al fin y al cabo, seguía siendo una niña... A pesar de todo lo que había vivido ultimamente, era una cría, perdida y asustada, que intentaba permanecer fuerte e impasible a todo lo que ocurría a mi alrededor. Pero no iba a dejar que él se diera cuenta.

- Si cree que eso es esforzarse, Velkan, es porque no me conoce.

Una extraña sonrisa apareció en su rostro y sus ojos reflejaron, fugazmente, sus pensamientos con claridad. Casi demasiado fugaces como para entenderlos o captarlos. Casi.

Pero si algo se me daba bien, en ese condenado y absurdo mundo, era interpretar las leves muecas de los rostros, por muy desconcertantes que fueran sus propietarios.

Y Velkan había dejado que una sombra de temor se adueñara de su semblante. No sabría decir con certeza que temía, no se me daba tan bien, pero podía deducir que se debía a que empezaba a ser plenamente consciente de que no sería fácil doblegar mi voluntad a su antojo.

Era algo que yo tenía cada vez más claro, mi esfuerzo lo emplearía en permanecer fuerte y fiel a mi misma ante Velkan o cualquier otra persona que intentara someterme. Lo podían intentar pero no lo conseguirían por más esmero que pusieran en ello.

El silencio se instaló entre los dos, como si la fiereza de mis pensamientos hubiese traspasado los muros de mi mente. Permanecimos en la misma posición, frente a frente, yo de pie y el recostado en la hierba, aparentemente despreocupado, a la sombra del castaño. El viento mecía las grandes hojas del árbol y los rayos de sol aprovechaban cada ocasión que tenían para alcanzar el rostro de Velkan, dibujando formas abstractas en su pelo cobrizo y arrancando destellos de sus ambarinos ojos, que habían borrado toda sombra de emoción. Ahora permanecían impasibles, como de costumbre.

El jardín parecía hablar, todos los sonidos unidos para transmitir la ligereza de la que carecía aquel momento. Los revoltosos pajarillos persiguiéndose los unos a los otros entre las ramas de arboles y arbustos, el gorgoteo de las fuentes, el silbido del viento y el murmullo de las hojas. Todos componían una sinfonía etérea y distendida, totalmente opuesta a los sentimientos que flotaban en el aire entre Velkan y yo, que se habían ido tensando a medida que nuestro silencio se prolongaba en el tiempo.

Mi estomago se encogía, temiendo que algo estallara en esa tensión en calma. Pero mis hombros no se undían bajo la mirada fija de aquel hombre, que me mantenía a su merced y a la vez respetaba mi persona.

Un abrupto suspiro se escabullo entre mis labios, y ese liviano sonido disipó la tensión que tan real había sido un instante antes.





Espero que os guste.
En breve publicare el siguiente fragmento de "The angels of darkness", puesto que ya estoy trabajando en él.

¡Muchos mordiscos a todos!






29 enero 2017

The angels of darkness - 20

Esta vez, él, me citó en los jardines.
A pesar de que no los podía admirar desde la turbia ventana de mi habitación, los colores que este reflejaba en los cristales y los aromas que se colaban entre las grietas de los marcos me habían cuativado profundamente. Pero, desde luego, pasear entre los magestuosos arboles, bañada por los rayos de sol de un día especialmente despejado, refrescada por las esquisitas fuentes de mármol que estaban diseminadas por el jardín, rodeadas por setos cuidadosamente recortados, cambiaba completamete el gozo de su belleza. Cada detalle estaba planeado para dejar sin aliento al espectador.

Mientras disfrutaba de las vistas de un laberinto de espesos setos desde un balconcito con barandilla de hierro forjado, vi por el rabillo del ojo que, a la sombra de un magnifico castaño, me esperaba mi captor.
Había algo desconocido para mí en su expresión... Concretamente en su mirada. Una extraña quietud, imperturbabilidad, como un gran lago que aparentemente está en completa calma pero que en el fondo tiene una fuerte corriente.

Dirigí de nuevo la mirada hacia el laberinto y permanecí en ese privilegiado emplazamiento, sintiéndome reina de aquel lugar por unos instantes más, antes de recordar que hacía yo en este sitio tan ajeno al mundo real.

No se cuanto tiempo estuve inmersa en ese agradable sentimiento de libertad, pero nadie lo interrumpió, ni siquiera el extraño hombre, que esperó pacientemente a que yo diera el primer paso para empezar el segundo encuentro desde que llegué a la mansión.

Finalmente me dí la vuelta y eché a andar en su dirección. No me apetecía afrontar otra conversación en la que yo no comprendiera nada y él lo supiera todo, pero ¿que otra opción tenía? ¿Permanecer encerrada en la habitación, viendo los días pasar?

- Buenos días, señorita Lacey. Espero que haya pasado unos días agradables en sus aposentos.

- Sabe perfectamente que tal me ha ido ultimamente... Tiene vigilada toda la habitación. Sabe mejor que yo, incluso, que tal he dormido la noche anterior.

- Eso no es del todo cierto. Quiero que sepa que no estoy constantemente vigilándola. Intento no perturbar su intimidad dentro de lo posible. Es vigilada pero no espiada. - hizo una pausa para que yo pudiera procesar esa información - Pero he podido apreciar que esta usted más calmada, apenas sufre pesadillas... Y ha empezado a cuidarse.

Esa ultima frase la dejó en el aire, sin terminar pero expresando sin palabras lo que pensaba al respecto. Había dado a entender que me esmeraba por tener buen aspecto, pero lo que no tenia tan claro era si creía que era por y para él.

No sabia como responder a eso. ¿Como dejarle claro que lo hacia, única y exclusivamente, para mi misma? ¿Como decirle que no era de su incumbencia, sin que eso repercutiera negativamente en mi situación?
Sin  llegar a una conclusión de como abordar esa contestación, decidí pasar a otro tema.

- Aun no me ha dicho su nombre... Y agradecería saber el nombre de mi secuestrador.

 - Querida, "secuestrador" suena terriblemente mal... Considérelo unas vacaciones forzadas. En un lujoso hotel, por cierto. Dudo mucho que tenga quejas del trato que esta recibiendo.

- Teniendo en cuenta que no puedo hacer lo que me plazca fuera de la habitación en la que me "hospedo" - dije con ironía - si tengo ciertas quejas razonable. Y "secuestrador" es la palabra exacta. Además, sigue sin decirme su nombre.

- No hay quien la embarulle... - dijo entre divertido y molesto de que su maniobra de distracción hubiese sido fallida - Esta bien, mi nombre es...


 CONTINUARA....




Hace un año que no publicaba una entrada de "The angels of darkness"... ¡que mal!
No es por falta de ganas... es que ultimamente he escrito más con la intención de hacerlo por gusto y para mi, y no para publicar.
He tenido que releer lo que había escrito hasta ahora de esta historia para retomarla con los detalles y emociones frescas.

Uno de mis propósitos de este año nuevo es cuidar más de este Blog, publicando mas frecuentemente... espero poder cumplirlo.

Hasta la próxima publicación, deseo que os guste este nuevo fragmento.
¡¡¡Mucho mordiscos!!!




04 noviembre 2016

Concurso el beso del vampiro

De esto hace ya mucho tiempo pero lo encontré recientemente entre los muchos escritos que tengo guardados en mi ordenador.
La fecha limite para enviarlo era el 16 de Marzo del 2010... Ayer mismo, ¿verdad?
La web en la que se participaba da error pero en este blog hablan del concurso:
http://www.sdelibros.com/2010/02/gana-un-ejemplar-deel-beso-del-vampiro.html
No recuerdo si participé en el concurso o no... pero esto fue lo que escribí.



El beso del vampiro, lo que creía que más deseaba en el mundo, pero ha habido algo que lo superaba: su mordedura. He conocido a varios, uno de ellos marco un antes y un después en mi vida: cuando me mordió. Su mordedura era aun mejor que los besos, entraba en trance cada vez que me clavaba los colmillos… Des de entonces dejé de querer los besos, tan solo ser mordida. 

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El beso del vampiro que me robo el corazón era el más dulce y salvaje de la faz de la tierra. Hubiera dado mi alma por tenerlo eternamente, y lo hice: me deje convertir en una de su especie. Cada noche disfrutábamos el uno del otro, pero al no ser humana ya no sentía lo mismo. Quería experimentar que era estar con un humano y ser yo la que provocara el éxtasis. 



No son mis mejores escritos... pero son de hace 6 años... en fin.
Aquí los dejo para no perderlos.

Buenas noches, y muchos mordiscos.

20 enero 2016

The angels of darkness - 19

El tiempo seguía su curso natural a pesar de las extrañas mutaciones que sufría dentro de aquella habitación. En ocasiones las horas se hacían eternas y en otras los días volaban.
A menudo presenciaba el alba y el atardecer echada en la cama, con la mente en blanco, sin ser consciente de la situación en la que me encontraba. Otras veces me sumergía en el caótico mundo que conformaban mis pensamientos, sin llegar a comprender realmente ninguno de ellos pero sin ser capaz de dejarlos en paz.

Pero llegó un día en el que me planté, decidí que aunque me tuvieran cautiva, el tiempo, mi cuerpo y mi mente eran solo mios, nadie me podía quitar lo que yo hacía con ellos.

Empecé a entrenarme, todas las mañanas al despertar me tomaba el desayuno que me habían dejado durante mis horas de sueño y después realizaba una estricta rutina de ejercicios que había confeccionado mezclando un poco de todo lo que había hecho durante los años que pasé inscrita en el gimnasio del pueblo. El repertorio iba desde aerobic hasta varias artes marciales, no importaba la disciplina que siguiera mientras esta me ayudara a estar en forma.

A de más, con el paso del tiempo empecé a disfrutar de las exótica y lujosas comidas que me servían. En pocos días descubrí más sabores que en toda mi vida y aprendí a distinguir hasta los más leves matices de las más refinadas elaboraciones.

También comencé a cuidar mi cuerpo. Me daba largos y purificantes baños con aceites esenciales de flores hasta entonces desconocidas, me untaba y masajeaba cada centímetro de piel con cremas de texturas cremosas y perfumes delicados, y depilaba ociosamente mis piernas y axilas.
Todo eso lo hacía por amor propio, por el bienestar de mi autoestima, no por y para mi captor, eso era algo que había tenido claro desde que empecé a seguir esas rutinas.

Pero, a pesar de esa clara y férrea convicción, todos esos esmerados cuidados y mimos que jamás había gozado, hicieron que empezara a acomodarme a esa extraña situación. Me gustaba la inexistencia de preocupaciones, olvidarme de las muertes que había presenciado, centrarme en mi misma y dejar a un lado todo lo demás.

Cuando por fin encontré el equilibrio dentro de esa realidad desquiciante, fui llamada por el extraño hombre que me mantenía presa.





Espero que os guste :)
No estoy demasiado segura de la inspiración de esta noche... ¡pero allá va!

26 diciembre 2015

Hija de la Luna - 3

La antaño dulce chica, ahora estaba rota, mil pedazos la constituían y con cada paso que daba, sus aristas la herían profundamente.

A esas alturas ya había aceptado que nunca volvería a tener compañía, que vagaría en ese mundo en permanente transformación con la única constante de los rayos de luz que su madre reflejaba. Nunca volvería a amar ni a desear. No sentiría nada, solo llenaría su interior la necesidad de saciar su sed.

Hacía mucho que no sentía culpa por las muertes que dejaba a su paso y nunca había sentido ningún placer al hacerlo, así que le fue fácil evadirse de cualquier ínfimo sentimiento que pudiera quedar. Y, de este modo, como una marioneta se dejaba llevar por sus instintos, que la hacían bailar al son de los gritos y llantos de sus víctimas.

Sus brillantes y cálidos ojos hacía ya mucho que se habían apagado. Quien cruzaba la mirada con esa triste chica se veía atraído como las polillas a la luz, cayendo en sus brazos, incapaces de zafarse de ese abrazo mortal.

Nada ni nadie podía salvar a esas almas perdidas de la profunda oscuridad que la hacía danzar.



04 noviembre 2015

Un mundo dentro de otro mundo

Quien hubiese imaginado dos semanas atrás que yo, una chica de lo más corriente, acabaría metida en un mundo dentro de otro mundo.

Seguramente debería empezar contando a que me refiero con lo de un mundo dentro de otro mundo.
¿Cómo os lo podría explicar? Dais por sentado que nuestro mundo está completamente explorado y que no queda nada por descubrir pero cualquier día los científicos podrían decir que bajo nuestros océanos existe toda una civilización... todo un mundo. O, tomando como referencia una de las novelas de ese fantástico escritor llamado Jules Verne, hay un mundo desconocido bajo tierra. Pues se da la casualidad de que, como en otros tantos casos, ese hombre no iba tan desencaminado.

En estos precisos momentos me encuentro claustrofóbicamente bajo tierra, de camino a mi casa desde las profundidades de nuestro gran y inesperado planeta.
El viaje de ida estuvo lleno de contratiempos y escepticismo pero el de vuelta es pura euforia.
Ninguno de los integrantes de la expedición, si se le puede llamar así a un grupo de... ¿cómo llamar a esas personas lo suficientemente mayores pero insuficientemente maduras? Bueno, como decía, ninguno de nosotros esperábamos encontrar nada remotamente interesante, nos bastaba con pasar el fin de semana lejos de nuestras familias y deberes. Incluso, tal vez, tener un lio, un rollete con ese chico que tanto nos gusta... pero yo no... lo decía por... solo para que conste.

Mmm... ¿qué andaba diciendo? ¡Ah, si! Que nada de lo que encontramos estaba en nuestros planes y nada de lo que vimos lo habríamos imaginado ni en un millón de años.

Ninguna luz semejante a la del sol alumbraba el centro de la tierra, solo la vida bioluminiscente nos mostraba por donde andábamos. Ningún ser vivo se parecía a lo que conocemos y la gama de colores de estos era infinita e increiblemente vivida. No existía el viento en ese lugar. Y lo único que se oía eran las complejas melodías que entonaban los seres de ese mundo dentro de otro mundo. 

26 octubre 2015

Correo a un viejo amigo

Hola,
hace mucho tiempo que no te escribía, supongo que el tiempo surte efecto y los recuerdos se desvanecen poco a poco...
Hacia tiempo que no miraba esta carpeta llena de correos que ya he olvidado en su mayor parte, siempre con la tentación de abrirla pero nunca sucumbiendo a ella, hasta hoy. No tengo la intención de leerlos y he llegado a la conclusión de que nunca volveré a escribirte. Este sera mi último correo.
Aunque me pese tengo la certeza de que, incluso dentro de muchos años, un fugaz pensamiento volverá a mi mente y un ligero peso se instalará en mi corazón al recordar el brusco fin sin despedida de nuestra amistad.

Solo quisiera agradecerte una ultima vez el apoyo que me brindaste en los malos momentos. Muchas gracias.

Adiós.


Tras mandar este correo con absoluta determinación, otro en respuesta llegó al instante. La sorpresa me embargó y la expectación disparó mi corazón. Temerosa abrí el correo para descubrir que lo único que me unía a mi entrañable amigo había desaparecido. Ya nunca recibiría noticias suyas, ni yo podría escribirle nunca más. Su dirección de correo había sido eliminada.

A pesar de los años que habían transcurrido desde la ultima vez que habíamos hablado, siempre tenia la certeza de que él estaba al otro lado de ese hilo intangible y ahora había desaparecido para siempre.
Un mar de sentimientos que no alcanzaba a comprender me invadió, robándome la calma de la que minutos antes disfrutaba. Sentimientos contenidos que no quería descifrar.

El olvido fue la única vía que contemplé, un olvido profundo y completo.
Y así dije adiós para siempre al amigo que había estado conmigo en el peor momento de mi vida.

12 octubre 2015

The angels of darkness - 18

Los siguientes tres días se me hicieron eternos, no volví a ser arrastrada por los pasillos para charlar con mi captor, ni siquiera Wesley el traidor se dejaba ver. La comida ahora aparecía en la mesa del centro de mi dormitorio por arte de magia mientras dormía o iba al baño, fuera cuando fuese eso.

Al principio pasaba las horas dando vueltas por la habitación, como una fiera enjaulada, pero a medida que pasaron las horas fui hartandome y pase a buscar puntos débiles por los que, con un poco de empeño, sería capaz de escapar. Tarde más en hartarme de esa tarea que de la anterior, pero el temido momento llego y tuve que ocupar mi mente en buscar un modo de conseguir que alguien se pasara por la habitación cuando yo estuviera al acecho.
Y mientras esperaba agazapada donde creía que había un punto ciego de las cámaras que me vigilaban día y noche, me planteé la posibilidad de que tal vez jamás conseguiría escapar de aquí e hice una decepcionante lista de quien podría llegar a echarme de menos.

La verdad es que no era una chica digna de recordar, ni mucho menos de echar en falta... incluso mi hermano tardaría en darse cuenta de que había desaparecido. Mis amigos pensarían que me había ido de ese pueblo con lo puesto y el dinero de la herencia que me había dejado mi madre para vivir aventuras... las aventuras que siempre soñaba despierta y relataba a mis pacientes amigos.
No tenia padres, ni novio, ni siquiera una mascota a la que alimentar. Así de triste y escasa era mi vida social.

Tampoco podía consolarme pensando en lo mucho que había vivido en ese corto plazo de vida... Nunca me había alejado del pueblo más de 50 kilómetros a la redonda, tampoco había pasado nada espectacular en este hasta que encontré el primer cadáver. No había hecho nada de lo que estar orgullosa porque, siendo realistas, formar parte de un club hematofágico no es más que formar parte de un grupito de frikis mentalmente desequilibrados que no tienen nada mejor que hacer.

En definitiva, más valía morir ahora que seguir con esa vida.








Ya lo se... Ya lo se... Tarde, corto y poco inspirado. La próxima vez procuraré que sea mucho mejor.
Muchos mordiscos y que disfrutéis de la noche!!

25 junio 2015

The angels of darkness - 17

Sin más que una sencilla despedida por parte de mi captor, salí de la biblioteca escoltada por Wesley.
Si, Wesley, no Lestat porque me negaba a pensar en él como mi antiguo compañero de grupo. Lestat ya no existía para mí, solo quedaba la malvada persona que había confabulado en mi contra y ese era Wesley.
Andamos por los pasillos de vuelta a mi habitación, cruzando por delante de la puerta que daba al dormitorio en el que supuestamente había vivido durante una temporada mi padre. Me pregunte, en el caso de que eso fuera cierto, en que condiciones se encontraba mi padre: en condición de invitado o de preso. ¿Cuando fue eso? Tal vez fue por eso que desapareció durante el embarazo de mi madre... Pero eso seguiría sin explicar porque se suicido.
La conversación con el espeluznante hombre no había resuelto mis dudas sino que había creado otras más difíciles de responder y eso me cabreaba sobremanera.

Una vez de vuelta a mi preciosa celda, le di vueltas y más vueltas a todo lo que se había dicho en esa grandiosa biblioteca. Y, al cabo de un rato, sin querer me encontré estudiando con esmero el aspecto del hombre que me tenia presa.
Recordaba perféctamente todos los detalles de su rostro, desde esos ojos de color ambarino, hasta la perfecta proporción de los ángulos de su semblante. Sus labios, algo carnosos y de un rosa pálido, curvados en una atrayente media sonrisa. Los brillos de su pelo castaño tirando a cobrizo bajo la luz dorada que desprendía la lampara de araña. Sus elegantes pero visíblemente fuertes manos cruzadas frente a él encima del escritorio. Los trabajados músculos marcados bajo un traje confeccionado a medida. Su piel pálida ligeramente dorada por los primeros rayos de sol de la primavera.
No se podía negar que era un hombre condenádamente atractivo, además parecía joven, no debía llegar a los treinta. 

¿Quien era ese extraño y seductor hombre del que ni siquiera sabía su nombre? ¿Por que me atraía tanto? Daba igual lo arrebatadoramente sexy que fuera y ese aura de misterio... ¡¿Esque estaba tonta o que?! ¡Era él, el que me había secuestrado! ¡¿Y yo estaba babeando por ese hombre?! Me repugnaba a mi misma. No tenia escusa, ni la adolescencia ni las hormonas, nada justificaba semejante delirio. Tal vez estaba enloqueciendo, ser secuestrada tenia que haber trastocado algo en mi mente, o tal vez tantos golpes en la cabeza me habían causado una conmoción cerebral...

Algo extraordinario tenia que haber pasado para que ese hombre se colara tan hondo en mi cabeza.






Bueno, otro tomo más, no es muy largo pero servirá.
Muchos mordiscos y que disfrutéis de la noche.

22 junio 2015

The angels of darkness - 16

- Señorita Lacey, por fin nos conocemos. Han sido muchos años de espera... Demasiados. Pero creo que merecerán la pena.

 Su voz, un ronroneo suave y grabe, era inquietante, conseguía seducir y repugnar a un mismo tiempo. Sus ojos horadaban mi alma y su sonrisa trastornaba mi mente. Mis pensamientos eran un conjunto de contradicciones: una parte me gritaba que saliera corriendo y otra era atraída por ese extraño hombre.
Sin comprender de donde salia la fuerza y convicción, le pregunte con voz clara y fuerte:

- ¿De que me conoce? ¿Muchos años de espera? ¿Espera para que?

- Por desgracia a usted no la conocía aún, pero si a su madre y, sobretodo, a su padre. Y...

- ¿De que conocía a mis padres?- dije interrumpiéndolo.

- Su madre era familia de alguien muy cercano a mi. - dijo, haciendo enfasis en el "muy"- Y su padre estuvo viviendo aquí, conmigo, justo en la habitación contigua a la suya, señorita Lacey. Me pareció apropiado que estuvieran el uno al dado del otro, padre e hija unidos más allá del tiempo y de la barrera infranqueable de la muerte. Enternecedor, ¿no es cierto? - concluyo él, soltando una risotada.

Un escalofrío me recorrió de la cabeza a los pies. Esa parte de mi mente que se sentía atraída por el extraño hombre entró en razón y se escondió en lo más profundo de mi cerebro. Mi aversión hacia ese hombre no hacia más que aumentar y, cada vez más, añoraba estar encerrada en el lujoso dormitorio que me habia sido asignado.

-Y, sobre el tema de esperar, la verdad es que siendo una pequeña mocosa no me servía de nada, así que tuve que aguardar desde que supe que su madre estaba embarazada de una niña hasta que ese bebe cumplió la mayoría de edad. Aunque llegado ese momento, fue complicado dar con usted a pesar de la vigilancia de Wesley o como tu lo llamas Lestat. - dijo él y resopló a modo de burla, dejando claro que le parecía ese apodo.

Lestat, Wesley o como cojones le pareciera mejor llamarlo, había participado en mi búsqueda, ¿habia tenido algo que ver con los asesinatos que sucedieron a mi alrededor? ¿O era una idea descabellada? Decidí aparcar temporalmente aquellos pensamientos, pues eran demasiado recientes y dolorosos para mí, y enfoqué mis preguntas en otra dirección.

- ¿Que quiere de mi?

- Tranquila, querida, no la mataré ni ahora ni en el futuro, a menos que me de más problemas que beneficios.




Taaa-chaaan!!! Una hoja más para una historia que va tomando forma en mi cabeza =)
Estoy decidida a escribir, a ser posible, toodooos los días durante el verano. Crucemos los dedos....

Mordiscos veraniegos para todos!!

21 junio 2015

The angels of darkness - 15

Una vez más, me despertaba con un golpe en la sien izquierda. Empezaba a estar harta de Lestat, nunca sabia interpretar su rostro o sus movimientos, siempre con su fría mascara y su imperturbable manera de actuar. Nunca me había fiado pero tampoco había tenido cuidado con él.

Ya había anochecido, al parecer había estado inconsciente unas cuantas horas. Con las luces del dormitorio encendidas todo estaba iluminado con una luz dorada parecida a la de las velas, resplandeciendo como si formara parte de un cuento de hadas.
Tumbada boca arriba en la gigantesca cama, vi algo negro en el techo, justo encima de mi cabeza. Mirándome fijamente, capturando cada uno de mis movimientos. Una cámara. Seguro que habían varias por toda la habitación, incluso en el baño. Por eso no había conseguido sorprender a Lestat, estaba esperando mi ataque porque había visto con todo lujo de detalles como me preparaba.

Lo que seguía sin entender era, como un chico de familia modesta, tenia un... ¿palacio? ¿mansión?... un lugar tan lujoso en el que encerrarme. Otra cosa que me daba vueltas en la cabeza era: cual era la razón de todo aquello. No tenia ni idea, no se me ocurría ningún motivo. Nunca había tenido problemas con él, ni siquiera nos decíamos más de tres palabras seguidas excepto cuando componíamos para el grupo y eso no contaba como conversación. No tenia motivos para secuestrarme y aun menos para dejarme inconsciente a base de porrazos.

Hasta que repasé todo lo que había sucedido desde la noche de mi secuestro, no me acordé de mi móvil. A la desesperada busque en los bolsillos de los pantalones y en los de la sudadera pero no encontré nada. Seguramente estaría tirado en el suelo del recibidor o de la cocina, sonando por las llamadas de mis amigos. Ellos se darían cuenta de que había desaparecido, solo podían darse cuenta ellos porque la única otra persona que se preocupaba por mí era mi hermano y con el apenas hablaba una vez al mes.

Como no creía que viniera nadie a hacerme una visita en plena noche, decidí que seria mejor descansar e intentar escapar al día siguiente. Pero me equivocaba, antes de que consiguiera dormirme del todo Lestat vino a por mí.
Me cogió por las muñecas, retorciéndolas a mi espalda, y me hizo avanzar por el pasillo. Intente memorizar todo lo que hubiera más allá de las puertas del dormitorio en el que me retenían, con la esperanza de poder usarlo cuando intentara escapar, pero al cabo de un rato desistí. El ancho pasillo no hacia más que dividirse en otros tantos pasillos que se retorcían creando un sin fin de esquinas y recovecos, formando una complejo laberinto del que nunca sería capaz de escapar.

Tras lo que me pareció una eternidad, llegamos a nuestro destino. Lestat, que había permanecido en completo silencio durante todo el trayecto, golpeó suaveente las grandes puestas de madera maciza, una voz de hombre nos invitó a pasar desde el otro lado y fui empujada dentro de la biblioteca con más libros de los que jamás sería capaz de leer, ni aunque viviera mil años. En el centro de la estancia había un gran escritorio, tras el se encontraba un hombre que imponía con su mera presencia.

- Señorita Lacey, por fin nos conocemos. Han sido muchos años de espera... Demasiados. Pero creo que merecerán la pena.





Espero que os guste.
Buenas noches y un buen mordisco.

19 junio 2015

The anges of darkness - 14

Desperté desorientada, no había sido un sueño placentero sino más bien como si hubiera cerrado los ojos un segundo y al siguiente los hubiera abierto. A mi alrededor todo estaba en penumbra y olía a cerrado. Tardé un rato en darme cuenta de que estaba tumbada sobre algo mullido y suave. Me incorporé apresuradamente y descubrí por las malas lo mucho que me dolía la cabeza. Volví a caer encima de la mullida superficie que parecía ser una cama.

No tenia nada claro lo que había pasado ni donde podía estar, solo recordaba el miedo que pase en casa, siendo perseguida por... ¿una sombra? Estaba claro que había recibido un fuerte golpe en la cabeza, todo me daba vueltas, impidiéndome pensar con claridad.
En un intento por avanzar entre la espesa niebla que turbaba mis pensamientos, hice una lista de prioridades. Antes de nada tenia que hacer un reconocimiento de mis posibles heridas, después debía investigar donde estaba para, finalmente, organizar una fuga o lo que fuese necesario.

De heridas andaba bien, el golpe solo había provocado un chichón en la sien izquierda y a parte de algún rasguño en las manos, estaba bien. Así que pasé a la fase dos: reconocimiento del lugar.
Tras dar un par de vueltas, medio a tientas, encontré una ventana tapada por espesas cortinas. La débil luz de un día nublado me mostró una habitación lujosa, decorada con muebles antiguos y paredes pintadas simulando plantas selváticas. Todo se veía muy bien conservado, no como la mansión donde tocaba el grupo.
Las grandes puertas del dormitorio, que prometían una vía de escape hacia el pasillo, estaban cerradas desde fuera, la otra puerta daba a un baño sin ventanas y la única otra opción era la ventana de cristales semitransparentes que me impedía ver lo que había al otro lado. Esta no tenia ningún sistema de apertura y eso reducía mis opciones a una: romper el cristal. Justo cuando me decidía a coger una silla para reventar la ventana, oí que giraban una llave el la puerta, así que me armé con la silla pegando mi espalda contra la pared y esperé. La sorpresa que me llevé no fue pequeña.

Lestat entró con una bandeja llena de comida y la dejo encima de la mesa de comedor que se encontraba en medio de la habitación. Tan solo posó su mirada en mi un segundo y después se fue por donde había venido. Estaba tan perpleja que ni siquiera se me ocurrió preguntarle donde estaba o porque me había secuestrado. Tan solo me quedé allí con la silla en alto, amenazando con pinchar con las patas a quien fuese que entrara.
"Fantástico Lacey... seguro que lo tienes aterrado" pensé.

Me acerqué con precaución a la mesa donde había dejado la bandeja. Esta estaba llena de manjares cuidadosamente colocados en platos refinados. Me llamó la atención un brillo dorado, unos cubiertos asomaban por debajo de la servilleta más sofisticada que había visto en mi vida. Me habían dado un cuchillo bien afilado sin siquiera dudarlo. Quedaba claro que a su entender no era ninguna amenaza ya que ponían a mi alcance y sin vigilancia un arma en potencia. No sabía si ofenderme o alegrarme por su descuido.
Comí algunos pastelillos de frutos rojos, bebí agua y esperé detrás de la puerta, cuchillo en mano, a que Lestat volviera para recoger la bandeja.

Pasaron un par de horas y nadie llegaba, cansada de estar de pie me senté en el suelo, siempre preparada para atacar en cualquier momento. En ese momento la puerta se abrió y, sin darle tiempo de reacción, salté sobre Lestat lista para clavarle el cuchillo en la yugular. Él, sin esfuerzo alguno, se zafó de mi ataque y de un solo golpe en el mismo sitio que la vez anterior, me dejo inconsciente.





Espero que os guste. No tengo un día muy inspirado... pero tampoco es de los peores.
¡¡Me pondré a escribir la continuación inmediatamente!! =D

Muchos mordiscos, colmilleros!!!

18 junio 2015

Hija de la Luna - 2

Esa noche algo en ella había cambiado y Luna no sabia como había ocurrido.
Su pasado la había atormentado, perseguido y destrozado. Esa pequeña, pero no frágil, muchacha nunca había aceptado la condena que su madre le regaló: la eternidad. Ver desfilar las noches ante sus ojos sin poder impedirlo, ver morir a todas y cada una de las personas a las que amaba... No era un regalo deseable. Era un frió helador que le iba calando hasta llegar a los huesos, un frió que le alcanzaba el corazón, se apoderaba de él, volviéndola un monstruo despiadado y cruel.

La primera vez que la dulce muchacha mató estalló en llantos, se castigo a sí misma, quiso deshacerse de su recién estrenada esencia. Pero eso no era posible, tenia el don de la inmortalidad. Con el paso del tiempo, muerte a muerte, se fue escondiendo en un caparazón frió y oscuro como la obsidiana. Acabó por ignorar el mundo que la rodeaba, no le interesaba lo que ocurriera, evitaba a cualquiera que no fuera su cena y si un humano poco afortunado se cruzaba en su camino cuando no tenia hambre, le rompía el cuello sin esfuerzo alguno y seguía su camino como si nada hubiera ocurrido.





Es cortito pero hace tiempo que lo tengo pendiente de publicar. Ya escribiré más en otra ocasión.

The anges of darkness - 13

Esa noche era sosegada y silenciosa. A pesar de que estábamos en plena explosión de la primavera, al caer la noche todo ser vivo había enmudecido, incluso el viento se había detenido, dejando de ulular al colarse por las grietas de las ventanas la vieja casa familiar. Estaba sola, esa noche Bloody no había podido venir a hacerme compañía, y empezaba a estar realmente asustada.
Hacia dos meses que me había mudado de casa de mi hermano. Dos meses de terror y pesadillas continuas. Cualquier ruido, por leve que fuera, me hacia saltar como un resorte y las imágenes de lo que sucedió me perseguían día y noche. No me sentía a salvo en casa.

Por suerte tenia las mañanas ocupadas por mi nuevo trabajo a tiempo parcial, pero eso solo llenaba un tercio de mi día y dejaba los otros dos, que eran los que peor llevaba, libres y solitarios. Desde que había vuelto a casa pasaba las tardes y, si era posible, las noches con Bloody y Demon, ya que ahora eran oficialmente una pareja feliz. Practicamente vivían conmigo.
A ellos les iba genial, tenían un lugar donde estar solos sin peligro de que aparecieran por sorpresa unos padres cabreados. Y a mi... bueno, a pesar de que había tenido algo con Demon no me importaba verlo por casa achuchando y besuqueando a otra, incluso si la otra era mi mejor amiga.
De hecho les había propuesto que vivieran aquí de manera permanente y rechazaron mi propuesta de un modo muy... conciso.

- ¿¡Estas de coña!? No puedo creer que nos estés pidiendo venir al culo del mundo... En verano tal vez... pero solo por el jardín y esa piscina que montas todos los años. - dijo Bloody.
- ¿Te crees que me dejarían irme así sin mas y encima pidiéndoles que pagaran mis caprichos? - aclaró Demon.

Viendo esas reacciones no me extrañaba que se hubiera dividido el grupo. Lestat había sido el primero en dejarnos, ni siquiera me saludaba cuando lo veía por el pueblo. Y como los otros dos componentes del grupo estaban hechos unos tortolitos... estaban tan unidos que incluso habían dejado de ir al club hematofágico y ahora solo tomaban sangre el uno del otro.
Yo también había dejado el club, aunque por razones bien distintas. Desde el asesinato de mi madre no soportaba ver sangre, incluso olerla me ponía enferma, me entraban unos sudores fríos, la garganta se me cerraba y me quedaba paralizada en el sitio. Cuando iba al mercado evitaba pasar por la carnicería y no comía carne a menos que los chicos me trajeran carne ya cocinada de sus casas.
Se podría decir que estaba un poco traumatizada.

Sentada en la mesa de la cocina le daba vueltas a que podía hacer para cenar, cuando oí un ruido en el jardín. Me eché al suelo, aguantando la respiración para evitar hacer cualquier ruido hasta que volví a oír otro ruido más fuerte y más cerca de la puerta trasera. Me quedé paralizada, temiendo que alguien entrara a pesar de estar segura de que todos los pestillos de la puerta, incluso los que había añadido recientemente, estaban echados. Y mientras intentaba calmarme alguien empezó a forzar la entrada, se oían golpes y gruñidos, el pomo de la puerta se sacudía violentamente. No podía la pareja de enamorados, pues sabían que lo cerraba todo a cal y canto, y siempre me llamaban al móvil para que les abriera.
¡El móvil! Con manos temblorosas lo cogí, teclee el numero de Bloody, deje que sonara hasta que saltó el buzón. Llamé a Demon pero tenia el móvil apagado. ¿Que podía hacer? ¿A quien podía acudir?
De repente el forcejeo paró y el silencio volvió a reinar. Por más que intentaba afinar el oído no distinguía ningún ruido que delatara la posición del asaltante, hasta que estalló una ventana del salón. Aunque intenté retenerlo un grito escapó entre mis apretados dedos y quien fuese que quería entrar obtuvo mi ubicación rápidamente. Oí los pasos acercándose cada vez más a pesar de que yo avanzaba a gatas hacia la dirección opuesta. El ritmo de lo pesados pasos, me marcaba el tempo a seguir. Cada vez más apresurado. Giré una esquina, me levante y eché a correr hacia la puerta de la entrada principal. Con los nervios atacados busqué las llaves en todos y cada uno de los bolsillos, pero no estaban. No las localicé hasta que el atacante les dio una patada sin querer, el tintineo de las llaves hizo que me girara abruptamente y vi en el suelo la luz parpadeante de mi llavero favorito.
No podía distinguir el asaltador de las sombras. Mis ojos se movían frenéticamente en busca de un movimiento, un rasgo característico, una pista de hacia donde tenia que ir para tener una remota oportunidad de escapar.

Pero solo fueron capaces de ver una sobra abalanzarse sobre mí.







Cuanto tiempo sin escribir!! Uuuuff... Esta vez no tengo escusa, sencillamente no me acordaba del blog, ni me faltaba tiempo ni nada de nada.
Que mal... V_V '    Pido disculpas a los que habéis leído y querido seguir sin poder.
Ahora que empieza el verano prometo escribir más :D

Muchos mordiscos!!!
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