LOS HABITANTES DEL REINO DE LA NOCHE ETERNA

Los vampiros; los gelidos; los bebedores de sangre; los no-muertos; los seres de la noche; los eternos; los inmortales. Los "monstruos" que tanto temian los humanos des del principio de los tiempos y que ahora creen meras fantasias. Ellos son los que un día serán los dueños y señores de este mundo canviante y harán que la noche sea la reina de sus vidas.

03 noviembre 2016

Concurso el beso del vampiro

De esto hace ya mucho tiempo pero lo encontré recientemente entre los muchos escritos que tengo guardados en mi ordenador.
La fecha limite para enviarlo era el 16 de Marzo del 2010... Ayer mismo, ¿verdad?
La web en la que se participaba da error pero en este blog hablan del concurso:
http://www.sdelibros.com/2010/02/gana-un-ejemplar-deel-beso-del-vampiro.html
No recuerdo si participé en el concurso o no... pero esto fue lo que escribí.



El beso del vampiro, lo que creía que más deseaba en el mundo, pero ha habido algo que lo superaba: su mordedura. He conocido a varios, uno de ellos marco un antes y un después en mi vida: cuando me mordió. Su mordedura era aun mejor que los besos, entraba en trance cada vez que me clavaba los colmillos… Des de entonces dejé de querer los besos, tan solo ser mordida. 

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


El beso del vampiro que me robo el corazón era el más dulce y salvaje de la faz de la tierra. Hubiera dado mi alma por tenerlo eternamente, y lo hice: me deje convertir en una de su especie. Cada noche disfrutábamos el uno del otro, pero al no ser humana ya no sentía lo mismo. Quería experimentar que era estar con un humano y ser yo la que provocara el éxtasis. 



No son mis mejores escritos... pero son de hace 6 años... en fin.
Aquí los dejo para no perderlos.

Buenas noches, y muchos mordiscos.

19 enero 2016

The angels of darkness - 19

El tiempo seguía su curso natural a pesar de las extrañas mutaciones que sufría dentro de aquella habitación. En ocasiones las horas se hacían eternas y en otras los días volaban.
A menudo presenciaba el alba y el atardecer echada en la cama, con la mente en blanco, sin ser consciente de la situación en la que me encontraba. Otras veces me sumergía en el caótico mundo que conformaban mis pensamientos, sin llegar a comprender realmente ninguno de ellos pero sin ser capaz de dejarlos en paz.

Pero llegó un día en el que me planté, decidí que aunque me tuvieran cautiva, el tiempo, mi cuerpo y mi mente eran solo mios, nadie me podía quitar lo que yo hacía con ellos.

Empecé a entrenarme, todas las mañanas al despertar me tomaba el desayuno que me habían dejado durante mis horas de sueño y después realizaba una estricta rutina de ejercicios que había confeccionado mezclando un poco de todo lo que había hecho durante los años que pasé inscrita en el gimnasio del pueblo. El repertorio iba desde aerobic hasta varias artes marciales, no importaba la disciplina que siguiera mientras esta me ayudara a estar en forma.

A de más, con el paso del tiempo empecé a disfrutar de las exótica y lujosas comidas que me servían. En pocos días descubrí más sabores que en toda mi vida y aprendí a distinguir hasta los más leves matices de las más refinadas elaboraciones.

También comencé a cuidar mi cuerpo. Me daba largos y purificantes baños con aceites esenciales de flores hasta entonces desconocidas, me untaba y masajeaba cada centímetro de piel con cremas de texturas cremosas y perfumes delicados, y depilaba ociosamente mis piernas y axilas.
Todo eso lo hacía por amor propio, por el bienestar de mi autoestima, no por y para mi captor, eso era algo que había tenido claro desde que empecé a seguir esas rutinas.

Pero, a pesar de esa clara y férrea convicción, todos esos esmerados cuidados y mimos que jamás había gozado, hicieron que empezara a acomodarme a esa extraña situación. Me gustaba la inexistencia de preocupaciones, olvidarme de las muertes que había presenciado, centrarme en mi misma y dejar a un lado todo lo demás.

Cuando por fin encontré el equilibrio dentro de esa realidad desquiciante, fui llamada por el extraño hombre que me mantenía presa.





Espero que os guste :)
No estoy demasiado segura de la inspiración de esta noche... ¡pero allá va!